Os doy la bienvenida a mi página web en mi nombre y en el de todos los amigos que conviven conmigo.
Explicar desde cuándo y por qué adoro esta raza es, al menos, algo simpático y bonito a la vez.
Os diré que un buen día acudí a la tienda de animales de unos buenos amigos para ver cómo había quedado después de todos los retoques iniciales y, sobre todo, para ver a su nuevo amigo, Galo. Pues bien, aquella tarde todo cambió para mí una vez que conocí a Galo. Cuando entré en la tienda y pude ver aquél cachorro de Pastor de Brie de 4 meses de edad, echado en su manta y mirándome con sus orejas hacia arriba y esa cara única de esta raza, supe que ese sería mi perro para toda la vida.
Ni que decir tiene que a partir de ese momento, contra viento y marea, a pesar de todos los problemas que se interpusieron, no me detuve hasta conseguir mi primer Briard. Corría el año 1.988 creo recordar. Meiga, que así se llamaba mi primera compañera Briard, vino desde un sitio maravilloso de Granada, Las Alpujarras, y me la entregaron unos amigos que desde ese mismo momento llevo en el corazón y a los que adoro, José María y Ana María, del criadero “LOS LAURELES”. Desde ese momento hasta la fecha, he tenido varios Pastores de Brie, de mis amigos de Los Laureles y de otros criaderos, como “Dingo de Barbacan”, de mis amigos de Córdoba, Rafa y Luisa, un magnífico macho que me dio muchas alegrías y que, por un accidente, no llegó a ser un gran campeón. Más tarde llegaría “Rúa de Los Laureles”, una perra excelente en todos los sentidos, pero sobre todo con un carácter único. Después, y actualmente conmigo, han llegado Numa (“Oceana Tropicanna de Moravia Campanella”), una perrita preciosa con un carácter magnífico, y “Cova de Los Laureles”-Cova-, mi primera perra negra, y que no podía ser de otra manera, de mis amigos José María y Ana, de Los Laureles. Esta perra dará mucho que hablar, seguro.
Bueno, que más se puede decir. Muchos años conviviendo con esta maravillosa raza y aprendiendo cada día más de lo que me enseñan, sobre todo, del amor que le demuestran día a día a las personas con las que conviven, del respeto por todo lo que les rodea y por un carácter vivo, valiente y noble, sobre todo noble hasta el final de sus días.
Para todos los que habéis entrado a ver este rincón del Pastor de Brie, os doy las gracias por compartir esta afición y este amor por esta raza, que sin duda alguna, llena los corazones de muchas personas.